Dos velas

hermanos

Como siempre, llego tarde. Como últimamente me lo pierdo todo pero quiero participar, lo hago fuera de la convocatoria de #CarnavalSalud de marzo que hablaba del paciente empoderado. Pero por hablar que no quede.

Ayns. No sé cómo comenzar. He leído casi todas las entradas que muchos de vosotros habéis publicado referente al paciente empoderado. En unas estoy de acuerdo, en otras veo que se peca de exceso y en otras de falta. No es crítica, que también, es sólo mi punto de vista.

Parece que habláis desde la perspectiva del profesional, como si un halo misterioso os salvase de las enfermedades y penurias achacadas a nuestros órganos. Habláis desde esa perspectiva que os da el que ha estudiado; esa perspectiva que da el saberos merecedores de las mejores atenciones en el caso, Dior no lo quiera, de padecer cualesquiera de las enfermedades o dolencias que la vida tenga el capricho de daros. Una especie de viajar en business en lugar de en ganado como la gran mayoría de los mortales.

Repito, no es  una crítica. Hay que tener amigos hasta en el infierno. Lo que sí puedo hablar es desde mi punto de vista. El que te da el tener la salud de una libélula con anemia. No recuerdo un solo año de mi vida en el que No me haya pasado algo, más o menos grave.  Desde un resfriado hasta una ureteroneocitostomía.

Me considero una paciente empoderada. Soy de las que miran antes y después del diagnóstico lo que me puede pasar. No con histeria ni hipocondría. Tampoco lo miro durante, porque me parece ya mala educación. Por eso creo que me lancé a la información sanitaria. Me considero privilegiada porque creo que sé dónde mirar la información y que ésta sea fiable.

Pero he debido de enfadar  a los ángeles del cielo y los demonios del mar porque me castigan con todos aquellos profesionales anti-paciente/vieja escuela/no internet/a mí no me digas lo que te pasa que para eso el médico soy  yo/yo solo trato enfermedades/me trae al pairo tu vida…

Así que he decidido no enfadarme más. Seré empoderada en mi casa. Fuera de ella actuaré como si fuera tonta y que me expliquen toda la información que sea capaz de conseguir en  los escasos minutos de visita y si no lo quieren hacer, pues tan fácil como que van a mi lista negra y le caerán maldiciones vitalicias con ese arsenal de Velas Negras que he comprado, jajajajaja

Porque ni todos creemos ser pacientes empoderados ni todos son los perfectos sanitarios.

PD: Por cierto, he puesto a Paquita la del Barrio porque me encanta y ayer fue su cumple…

https://www.youtube.com/watch?v=K5A-QyriVI4

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Un pensamiento en “Dos velas

  1. Hola de nuevo,
    soy el pesado de turno,…
    Me siento identificado en lo que dices, pero yo no me callo…
    1) siento necesidad que se me informe de lo que tengo… y aunque lea mucho, me gusta que me lo diga un profesional y que me lo explique “como Dios manda”, no quiero que simplemente me diga “haz vida normal” mientras sólo mira la pantalla.
    2) no quiero ser empoderado sólo de casa, lo quiero ser en todos lados… y no me siento inferior a nadie, aunque algunos profesionales sanitarios me traten muchas veces como tal; mi educación y los títulos, que firmó el rey, en mi pared lo dicen (aunque cualquier día lo que diga el rey valdrá de poco, XD). Me revienta el endiosamiento…

    Muchas gracias de nuevo por tu aporte y tu visión tan acertada del tema, aunque un poco conformista ;)

    besitos

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